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Muchos hogares de todo el mundo han adoptado el gas licuado de petróleo (GPL) como una alternativa más limpia a los combustibles sólidos tradicionales como el carbón y la biomasa.Investigaciones recientes revelan que esta transición puede tener consecuencias inesperadas para la salud, ya que la combustión de GLP libera niveles de formaldehído y dióxido de nitrógeno en ambientes interiores.
Los países de ingresos bajos y medianos han experimentado cambios significativos en el uso de energía en los hogares, con el GLP y el gas natural reemplazando a los combustibles sólidos a un ritmo sin precedentes.la proporción de hogares que utilizan combustibles sólidos para cocinar disminuyó del 54% en 2010 al 36% en 2019Las zonas rurales han adoptado especialmente el GLP, que representa el 63% del consumo nacional a 21,66 millones de toneladas anuales.
Si bien el GLP reduce las emisiones de partículas (PM2,5), monóxido de carbono y dióxido de azufre en comparación con los combustibles tradicionales, su clasificación como "limpio" merece un escrutinio.La Organización Mundial de la Salud clasifica el formaldehído como un carcinógeno del Grupo 1, mientras que la exposición al dióxido de nitrógeno está relacionada con enfermedades cardiovasculares y asma infantil.
Las investigaciones actuales revelan variaciones sorprendentes en los factores de emisión entre los estudios. Las emisiones de formaldehído oscilan entre 4,64 y 159 miligramos por kilogramo de GLP quemado,Mientras que las mediciones del dióxido de nitrógeno muestran una disparidad aún mayor de 42.7 a 370 miligramos por kilogramo. Estas discrepancias parecen estar relacionadas con las diferencias en los caudales de GLP durante la combustión,con mayores flujos que reducen potencialmente el formaldehído pero aumentan las emisiones de dióxido de nitrógeno.
Las nuevas mediciones de campo en cocinas domésticas reales demuestran cómo los caudales de GLP afectan críticamente las emisiones.Mientras que un mayor flujo mejora la eficiencia de la combustión, los flujos excesivamente altos pueden reducir las temperaturas de la llama y aumentar la producción de dióxido de nitrógeno.
El diseño de la cocina afecta significativamente a la dispersión de contaminantes. En los espacios ventilados naturalmente, los contaminantes se propagan rápidamente a las áreas de vida adyacentes.Mientras que los muebles y las paredes pueden absorber y luego liberar contaminantes.
Las suposiciones comunes sobre la eficacia de las capas de seguridad requieren una reevaluación.Los ambientes de cocina abiertos disminuyen drásticamente su eficaciaLa instalación adecuada y el flujo de aire adecuado son esenciales para una protección significativa.
Los modelos de evaluación de riesgos muestran resultados preocupantes para los usuarios habituales de GLP en cocinas con mala ventilación.especialmente para los grupos vulnerables, incluidos los niñosLa exposición al formaldehído puede causar daños respiratorios y neurológicos, mientras que el dióxido de nitrógeno agrava el asma y puede dañar el sistema cardiovascular.
Si bien el GLP representa un importante combustible de transición en las transiciones energéticas mundiales, esta investigación subraya la necesidad de una mayor concienciación sobre sus impactos en la calidad del aire interior.La comprensión de los patrones de emisiones permite una mejor evaluación de las consecuencias para la salud del GLP e informa sobre el desarrollo de mejores normas de calidad del aire y soluciones energéticas más limpias.